sábado, 13 de mayo de 2017

Ifiscope


En una política de integración vertical de todos los estadios de la producción y la promoción, Iquino impone la marca IFI en toda su producción: estudios de rodaje, sello de ediciones musicales, hoteles en los que alojar a los intérpretes foráneos y salas de fiestas en las que contratar a artistas aptas para realizar dobles versiones. La pantalla ancha no podía quedarse atrás.

Al menos siete películas facturadas por IFI entre 1956 y 1958 ostentan en su cabecera la marca Ifiscope. Se lanzaron con esta marca: El difunto es un vivo (Juan Lladó, 1956), Quiéreme con música (Ignacio F. Iquino, 1956), Hospital de urgencia (Antonio Santillán, 1956), Pasaje a Venezuela (Rafael J. Salvia, 1956), Cuatro en la frontera (Antonio Santillán, 1957), Los ángeles del volante (Ignacio F. Iquino, 1957), Secretaria para todo (Ignacio F. Iquino, 1958).

El difunto es un vivo (Juan Lladó, 1956)

Quiéreme con música (Ignacio F. Iquino, 1956)

Hospital de urgencia (Antonio Santillán, 1956)

Pasaje a Venezuela (Rafael J. Salvia, 1956)

Cuatro en la frontera (Antonio Santillán, 1957)

Los ángeles del volante (Ignacio F. Iquino, 1957)

Secretaria para todo (Ignacio F. Iquino, 1958)

A éstas hay que sumarle la tardía Un demonio con ángel (Miguel Lluch, 1963), vehículo al servicio de Juan José, un cruce entre Marisol y Joselito chez Iquino.


En el expediente administrativo de una de ellas encontramos el dato de que el royalty por la utilización de estos objetivos asciende a doscientas mil pesetas. También de la íntima relación entre los aspectos económicos y tecnológicos de la producción. La política de Iquino precisa de estos pluses de cara a la exportación. Los productores han de solicitar a la Dirección General de Cinematografía permiso para rodar en color pues la importación de material depende del cupo de divisas disponible, que compete al Servicio de Ordenación Económica de la Cinematografía del Ministerio de Comercio. IFI expone que el rodaje en color
“facilitará su exportación a mercados extranjeros, donde ya casi todas las producciones que se realizan en los mismos son en color y resulta francamente difícil introducir nuestro material en blanco y negro”. (Archivo General de la Administración, 36/03566. Expediente de censura de Quiéreme con música.)     
La cinta de referencia es la revista musical Quiéreme con música (Ignacio F. Iquino, 1956). Lo curioso es que las gacetillas no insisten demasiado en la fotografía de Alfredo Fraile en Agfacolor y pantalla panorámica y sí en el exotismo de las bailarinas.


Los géneros son los practicados habitualmente en el estudio con preferencia por los musicales, en color, y los policiales, en blanco y negro. Dejemos constancia del comentario de Méndez-Leite a propósito de El difunto es un vivo (Juan Lladó, 1956):
“El Ifiscope ensancha demasiado las figuras con notorio perjuicio para la esbeltez de las damas que aparecen excesivamente abultadas”. (Fernando Méndez-Leite: Historia del cine español, vol. II. Ediciones Rialp, Madrid, 1965. p. 233.)
Si estaba convenientemente calibrado o no, no es cosa que ahora nos toque discernir. Según Pérez Palacios, el tal sistema no es más que una de las jugadas comerciales de Iquino. En su repaso por los sistemas anamórficos presentes en España al final de la década de los cincuenta anota:
“Ifiscope: nombre que un productor español ha dado a los rodajes anamórficos que realiza con objetivos extranjeros”. (Ángel Pérez Palacios: Las nuevas técnicas del cine. Centro Español de Estudios Cinematográficos, Madrid, 1958. p. 66.)

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