domingo, 20 de septiembre de 2020

¿Debemos seguir con la pantalla pequeña y anticuada?


El CinemaScope, lanzado por 20th Century Fox en 1953, revoluciona la producción y la exhibición cinematográfica. El sistema se basa en la creación de objetivos con lentes cilíndricas que permiten la compresión vertical de la imagen en un negativo estándar de 35mm. En proyección, otra lente de curvatura idéntica permite desanamorfizar el fotograma y obtener imágenes espectaculares. Tras algunos intentos fallidos por demasiado onerosos y algunos reajustes debidos a la necesidad de reservar una parte del fotograma para cuatro bandas de sonido estereofónico, la producción en los diversos sistemas terminará estandarizándose con un ratio aproximado de 2,35:1.


Metro-Goldwyn-Mayer y Warner Bros. deciden sumarse a la competencia con la televisión mediante el formato panorámico con licencia Fox, ya que Paramount desarrolla su propio sistema: VistaVision.


El CinemaScope requiere la utilización de objetivos específicos pero no es necesario trabajar con tres cámaras sincronizadas, como en el Cinerama, ni adaptar la cámara para que la película corra en sentido horizontal, como en VistaVision, dos de los sistemas que competirán por la implantación de la pantalla ancha. Las necesidades atañen únicamente a las lentes utilizadas en el proyector, a la potencia de éste y a la amplitud de la pantalla.

Una nueva marca, el SuperScope, sirve para estrenar en Europa copias anamórficas de Vera Cruz (Veracruz, Robert Aldrich, 1954), While the City Sleeps (Mientras Nueva York duerme, Fritz Lang, 1955), The Invasion of the Body Snatchers (La invasión de los ladrones de cuerpos, Don Siegel, 1956) y , presentadas en Estados Unidos en formato académico.


La reconversión de las salas se realiza en todo el mundo occidental con diligencia, aunque no sin reticencias por parte de los exhibidores. Fox aprieta las clavijas a los propietarios exigiendo sonido estereofónico y pantallas homologadas, como las “Miracle Mirror”, que en España llevan el castizo nombre de “Espejo Milagroso”. Los cines de estreno se ponen al día a marchas forzadas, so pena de perderse la parte del pastel que la máquina publicitaria promete... porque en España la competencia de la televisión es todavía nula.

Las imágenes proceden del Anuario del cine español 1955-1956,
editado por el Sindicato Nacional del Espectáculo
y que han sido escaneadas por https://www.archivocine.com/

lunes, 24 de agosto de 2020

Julio Buchs en Techniscope

La película es Los desesperados / Quei disperati che puzzano de sudore e di morte (Julio Buchs, 1969), una coproducción hispano-italiana rodada en Techniscope. El director de fotografía fue Francisco Sempere y el operador de cámara Roberto Girometi.

La copia emitida por televisión tiene una relación de aspecto de 2,17:1, en lugar del estándar de proyeción cinematográfico 2,35:1, de modo que el fotograma está levemente recortado por los laterales, lo que compromete algunos encuadres en los que se presenta al grupo de desesperados en composiciones diagonales y, en especial, la secuencia montada con una serie de encuadres cada vez más amplíos y que he agrupado en el penúltimo bloque.







jueves, 16 de abril de 2020

Sacando los pies del tiesto: el Cosmoscope británico


Aunque este rincón está dedicado a la pantalla ancha en la península ibérica y, ocasionalmente, en Latinoamérica, una circunstancia fortuita ha puesto a tiro de reseña Five Guineas a Week (Donald Monat y Jacques de Lane Lea, 1956), un mediometraje restaurado por el British Film Institute [https://player.bfi.org.uk/free/film/watch-five-guineas-a-week-1956-online]. Este archivo cinematográfico lo califica de primer musical en color y pantalla ancha producido en el Reino Unido. Pero llama aún más la atención que los créditos indiquen que se rodó en Cosomoscope, una marca de la que no vuelve a haber noticia y que ni siquiera aparece en el exhaustivo American WideScreen Museum. [http://www.widescreenmuseum.com/] Para colmo de excentricidades, donde casi todos los sistemas ideados a partir del CinemaScope presentan un logotipo cóncavo, el del Cosmoscope es convexo.

Según su director [https://www.tapatalk.com/groups/whirligigtv/this-very-rare-film-from-1956-t16775.html], las cosas sucedieron más o menos así... Un grupo de jóvenes y prometedores cantantes participa en un musical titulado Light Fantastic en el West End londinense. Realizan al menos una función en el verano de 1954 que sufre un encontronazo con la censura [J. P. Wearing: The London Stage 1950-1959. Langham, Rothman & Littlefield, 2014.]. También tienen problemas con la escenografía proyectada, que el severo crítico de The Times define como "una especie de pesadilla cinemascópica" [The Times, 23 de julio de 1954, pág. 10.]. El siguiente verano, con los números problemáticos convenientemente podados y una escenografía convencional, estrenan en el teatro Fortune, donde permanecen durante un mes. El diario londinense la califica en este segundo intento de "revista inofensiva" [The Times, 22 de junio de 1955, pág. 10.]. 

Jacques De Lane Lea trabajaba en el estudio de su padre -especializado en doblaje, grabación de jingles publicitarios y otros trabajos relacionados con el sonido- y propone a la compañía aprovechar el espectáculo y rodar una película. Sin embargo, el presupuesto es tan justo, que sólo da para unos cuantos números. Tampoco disponene de un estudio acondicionado para rodar con sonido, lo cual no es problema para De Lane Lea, siempre que no haya diálogo. Así que se graban en playback los ocho temas musicales que van a constituir el total de la banda sonora y se levantan los decorados en el local de unos baños públicos. Se ha pactado que las decoraciones -diseñadas por John y Catherine Flatman- se ciñan al formato estilizado que tenían en el escenario, así que la película se rueda en Eastmancolor. Y ya, puestos a tirar la casa por la ventana, deciden fotografiarla también en formato anamórifico. Bausch and Lomb les piden por las lentes el eequivalente al presupuesto total de la película. Deciden entonces alquilar una cámara con objetivos de patente danesa, que bautizan con el sonoro nombre de Cosmoscope.

Los treinta y tres minutos de banda sonora se graban en tres jornadas y el rodaje tiene lugar a lo largo de otras cinco. El resultado se estrena como complemento de The Spanish Gardener (El jardinero español, Philip Leacock, 1956), en Technicolor y formato panorámico.


Five Guineas a Week es una sucesión de números musicales que alterna ballets -coreografiados por Malcolm Clare- y cantables intepretados por cantantes, bailarines y actores que entonces empezaban a descollar, como Georgia Brown, Sheila O'Neill, Sally Bazely o Teddy Green. El hilo argumental sigue los sueños de gloria de unos cuantos jóvenes en un barrio más o menos bohemio con sus cafés, sus locales de ensayos, sus clubes y sus pensiones modestas en las que una habitación cuesta "cinco guineas semanales".


Así como la paleta cromática parece responder a las intenciones de productor -De Lane Lea-, director -Monat- y operador -Billie Williams-, los encuadres nunca terminan de adecuarse al formato, reduciendo el marco de manera una tanto rudimentaria, permitiendo que los bailarines queden recortados al salir de cuadro, guillotinándole a alguno la cabeza cuando la acción se sitúa en dos niveles y favoreciendo la frontalidad y el alineamiento en las tomas de conjunto.


De todos modos, por su rareza y por el entusiasmo puesto por todo el equipo técnico-artístico en su realización, Five Guineas a Week supone un estimulante rescate por parte del British Film Institute y un documento de primerísima mano para acercarse a los espectáculos populares en el Londres de mediada la década de los cincuenta del pasado siglo.