sábado, 21 de marzo de 2020

Fortuna en España del Techniscope


David Bordwell ha señalado la escasa repercusión artística que tuvo en Estados Unidos el CinemaScope después de su primer lustro de vida. [David Bordwell: “The Modern Miracle You See Without Glasses”, en Poetics of Cinema. Londres, Routledge, 2007. págs. 281-325.] Sin embargo, en Europa la implantación de la pantalla ancha es más tardía pero mucho más duradera. Sobre todo, asociada a los filones genéricos del cine bis. En paralelo, se produjo la estandarización del formato panorámico con objetivos esféricos con una proporción de 1,66:1 que desterraría definitivamente de las pantallas el formato académico, asociado desde entonces únicamente a pasos subestándar. La producción española apostó por la pantalla ancha para la plasmación de aquel mundo luminoso y esperanzador que postulaba la comedia desarrollista. La generalización de las coproducciones promovió la pervivencia del formato gracias al ahorro que suponía el Techniscope, un sistema harto económico ideado en los laboratorios italianos de Technicolor que permite ahorrar la mitad del negativo al capturar la imagen sin compresión en la mitad de un fotograma estándar —dos perforaciones en lugar de cuatro— y realizando la conversión anamórfica directamente en el tiraje de copias.

El gladiador invencible / Il gladiatore invincibile (Alberto De Martino y Antonio Momplet, 1961) es la primera producción en colaboración con Italia rodada mediante el sistema Techniscope, a la que seguirían en los primeros años: Los siete espartanos / I sette gladiatori (Pedro Lazaga, 1962). Fin de semana (Pedro Lazaga, 1962) —aunque en algunos carteles figura el logotipo de CinemaScope, otros lo suprimen, en los títulos de cabecera no se menciona el procedimiento y en ciertas bases de datos aparece como rodada en Techniscope—, Sandokán, el magnífico / Sandokan, la tigre di Mompracem (Umberto Lenzi, 1964), Los invencibles / Gli invincibili sette (Alberto De Martino, 1964) —en cuya publicidad desaparece la "h" del Techniscope—, Pedro el cruel / Sfida al re di Castiglia (Ferdinando Baldi, 1964), Donde tú estés / Un amore e un addio / Le desir (Germán Lorente, 1964), Soraya, reina del desierto / Anthar l'invincibile (Antonio Margheriti, 1964), El hombre de la diligencia / La furia degli Apache (José María Elorrieta, 1964), Los cien caballeros / I cento cavalieri (Vittorio Cottafavi, 1964), Dos chicas locas, locas (Pedro Lazaga, 1964), Pistoleros de Arizona (Alfonso Balcázar, 1965)... Peplum, cine histórico, western mediterráneo, pero también musicales juevniles, comedias desarrollistas o melodramas turísticos. Hasta 1973 —año del principio del fin del filón coproductor— se ruedan casi cuatrocientos en Techniscope en los que por alguna parte figura la nacionalidad española. En el mismo periodo la filmografía nacional en CinemaScope apenas alcanza la décima parte de esta cifra.

Como no es frecuente encontrar opiniones autorizadas sobre procedimientos concretos nos detendremos en la entrevista que Francisco Llinás le hace al director de fotografía Juan Julio Baena a finales de la década de los ochenta. En ella se atribuye la decadencia de la pantalla ancha a la necesidad de amortizar las películas gracias al vídeo y la televisión, y un sí es no es torticeramente se revelan las carencias del Techniscope:
Cuando se trabajaba con el auténtico CinemaScope o con el Panavision había el problema de la profundidad de campo. Pero aquí utilizábamos el sistema italiano éste del Techniscope, en el que ocurría todo lo contrario, porque se utilizaban unos objetivos mucho más angulares, con mayor profundidad. (…) Paradójicamente, para un tamaño de pantalla dos o tres veces superior se disponía de la mitad del negativo, con lo cual se perdía definición, se aumentaba el grano, a los colores les faltaba saturación, había una falta total de pureza cromática. Era un sistema nefasto. [Juan Julio Baena entrevistado por Francisco Llinás, en Directores de fotografía del cine español. Filmoteca Española, Madrid, 1989. pág. 225.]

domingo, 16 de febrero de 2020

Desventura del Cinépanoramic en España


Las lentes francesas Cinépanoramic fueron creadas por la casa parisina Distribution Internationale Cinématographique, dirigida por el magnate de la prensa Jean-Paul Mauclaire. Con ellas se ruedan en Francia ciento veinte largometrajes y en España La residencia (Narciso Ibáñez Serrador, 1969) y un buen número de coproducciones a lo largo de la década de los sesenta, ya con la nueva denominación de Franscope toda vez que el formato de proyección denominado "panorámico" en Europa corresponde a un ratio de 1,66:1 y no el 2,34:1 de la pantalla ancha.

En verano de 1954 se realizan las primeras demostraciones del Cinépanoramic para profesionales belgas y españoles. Las proyecciones de prueba en Madrid tienen lugar en el cine Carlos III el 9 de julio. Un año después, la marca de relojes Omega patrocina el estreno en veinticinco ciudades de toda España en las que ya se han implantado sistemas anamórficos de proyección de un documental en color sobre los Juegos del Mediterráneo celebrados en Barcelona en el mes de julio: II Juegos Mediterráneos (1955). Sin embargo, Mademoiselle de Paris (Mademoiselle de París, Walter Kapss, 1955), segunda cinta con este sello en presentarse al público español, no cuenta con el beneplácito de los recensionistas:
Mademoiselle de París no ha tenido suerte en el guión, ni en la dirección, ni, para decirlo todo, en el color y el cinepanoramic, algunos de cuyos temas son francamente deficientes, incluso con distorsión de la imagen, por no hablar del doblaje, cuyos pecados no deben atribuirse al original. [Horacio Sáenz Guerrero: “Fantasio: Mademoiselle de París”, en La Vanguardia Española, 3 de febrero de 1956. pág. 17.]

El productor Benito Perojo se hace cargo entonces de la representación para España de estos objetivos. Entre sus planes de producción en Cinépanoramic figuran La fierecilla domada / La mégère apprivoisée (Antonio Román, 1955), Una aventura de Gil Blas / Les aventures de Gil Blas de Santillane (René Jolivet, 1956) y un proyecto que no llega a puerto titulado Les amours de Goya. Las dos primeras terminarán rodándose y proyectándose con objetivos esféricos. La última película del lote, El cantor de México / Le chanteur de Mexico (Richard Pottier, 1957) se rueda en CinemaScope, así que habrá que esperar a 1963 para ver el logotipo de Franscope —el Cinépanoramic ha cambiado de denominación a partir de marzo de 1956 en una estrategia de la que no están ausentes buenas dosis de chovinismo— en algunas coproducciones paneuropeas con participación española. Perojo figura en dos de ellas: A escape libre / Echappement libre / Scappamento aperto / Der Boss hat sich was ausgedacht (Jean Becker, 1964) y Secuestro bajo el sol / Par un beau matin d'été / Rapina al sole (Jacques Deray, 1965).

Pero será en Italia donde conocerán mayor difusión. Prueba de ello es la infinidad de nombres con que se comercializan: Italcinescope, CineScope, Cinepanscope, PanoramaScope, FilmScope, Supercinescope... Con esta última marca se presenta en Italia Un hombre en la red / Agguato a Tangeri (Riccardo Freda, 1956), que, en cambio, lo hace en España como Cinepanoramic, conforme a las lentes utilizadas. La otra cinta que terminará luciendo el logotipo original en los títulos de cabecera es Toro bravo (Vittorio Cottafavi y Domingo Viladomat, 1956-1959).

sábado, 5 de octubre de 2019

Licantropía y pseudobondismo en Hi-Fi Stereo 70


Aunque Con la muerte a la espalda / Con la morte alle spale / Typhon sur Hambourg (Alfonso Balcázar, 1967) era una coproducción hispano-ítalo-francesa, para su rodaje se utilizó un procedimiento alemán de cine en relieve denominado Hi-Fi Stereo 70.


Rodada por Alfonso Balcázar a mayor gloria de los efectos tridimensionales, al parecer sólo en algunos cines de Alemania e Italia pudo verse esta versión en todo su esplendor.



La publicidad en cada unos de los países coproductores resalta una característica diferente de este procedimiento multifuncional. El cartel de Typhon sur Hambourg no lo menciona en ninguna parte a pesar de que su diseño resalta como ningún otro esta característica, lo que nos lleva a concluir que la película se presentó con copias anamórficas en 35mm  al otro lado de los Pirineos. Al sur de la cordillera, en cambio, se anuncia como una película en 70mm, lo que resulta cierto aunque no del todo, como veremos inmediatamente. Por último, el póster de Con la morte alle spalle sí que menciona un procedimiento tridimensional pero altera el nombre del sistema alemán y lo sustituye por el de Stereovision 70, un procedimiento análogo estadounidense desarrollado a partir de la modificación de las cámaras Todd-AO. [véase American Cinematographer, núm. 55, aberil de 1974.] No será la única adulteración creativa, como veremos más adelante.

[imagen reproducida por Gerhard Witte en In70mm.com]

El Hi-Fi Stereo 70 permitía esta variedad. ¿En qué consistía? Pues en un negativo de 65mm como el que se utilizaba habitualemente para rodar películas en gran formato, pero en lugar de utilizar cinco perforaciones por fotograma, rodaba dos comprimidos anamórficamente por cada tres perforaciones...

 [imagen reproducida por Gerhard Witte en In70mm.com]

La modificación de una cámara creada por el noruego Jan Jacobsen a partir de la MCS70 -con la que se rodó la primera película germana en 70mm, Traumreise unter weissen Segeln (Ese mundo maravilloso, Hermann Leitner y Rudolf Nussgruber, 1962)- permitía este desdoblamiento de la imagen mediante un prisma que, en proyectores de 70mm con una lente especial diseñada tambien por Jacobsen, ofrecía una imagen en relieve sin los problemas de sincronización que podían producirse en los sistemas que utilizaban dos cámaras. Además el ahorro era considerable al utilizar un 25% menos de la superficie del fotograma. El espectador veía la película con gafas polarizadas. Si no se optaba por el relieve, las copias de distribución podían procesarse a partir de una de las dos bandas de imagen mediante un procedimiento anamórfico estándar y sonido estereofónico o bien en 70mm con sonido estereofónico en cuatro pistas, como se hacía con otras películas rodadas en 35mm e hinchadas a 70mm.


La otra película con participación española rodada mediante este procedimiento es La marca del hombre lobo / Die Vampire des Dr. Dracula (Enrique Eguiluz, 1968), celebérrima por suponer la primera primera aparición del licántropo patrio Valdemar Daninsky en las pantallas.


El cartel menciona que se trata de una película "en relieve" mediante el procedimiento Hi-Fi Stereo 70mm, lo que nos hace suponer que en algún momento se comercializaría o proyectaría su estreno en 3-D, aunque los títulos de crédito precisan que este ha sido el "sistema de rodaje".


Sobre el peregrino lanzamiento de la película en Estados Unidos a partir de materiales de segunda mano procedentes de Alemania que sirvieron para presentar la película convenientemente remontada como parte del ciclo frankesteiniano y en escalofriante Chill-o-Rama, aquí se documenta el disparate: http://www.depthsploitation.com/2010/04/frankensteins-bloody-terror.html.

De todos modos, el mayor éxito comercial del procedimiento sería Liebe in drei Dimensionen (Amor en 3-Dimensiones, Walter Boos, 1973) sin participación hispana y no distribuida en España hasta 1981.


 

adenda del 22 de enero de 2021:

Buceando en la oceánica producción de Iquino me topo con este cliché de prensa en el que se anuncia Chico, chica, ¡boom! (Juan Bosch, 1968) en "70mm Stereo", lo que ha hecho que la película se mencione, no sin reservas, en algunas enciclopedias del cine tridimensional como parte de la producción en Hi-Fi Stereo 70. [Eddie Sammons: The World of 3-D Movies. Delphi, 1992, pág. 110.] La realidad es que la cinta protagonizada por Bruno Lomas se rodó en 35mm y que Iquino se empeñó en tirar un internegativo y copias en 70mm con sonido estereofónico. [Àngel Comas: Joan Bosch, el cine i la vida. Valls, Cossetània Edicions, 2006, pág. 93.] O sea, nada que ver con el cine en relieve.

sábado, 22 de junio de 2019

El Reversalscope de Luciano Vittori


A juzgar por la publicidad y créditos italianos de algunas coproducciones, el Reversalscope sería la marca con la que Luciano Vittori procesa en sus laboratorios de la romana Via Volterra copias de exhibición en 70mm desde negativos rodados mediante el procedimiento anamórfico Techniscope.

Tal sucede, por ejemplo, con la película italiana Le Mans scorciatoia per l'inferno (Los circuitos de la muerte, Osvaldo Civirani, 1970), parte de cuyo rodaje tuvo lugar en el circuito del Jarama...


... y la coproducción Reza por tu alma... y muere / Arriva Sabata (Tulio Demicheli, 1970), que en la cartelería española figura como Techniscope 70mm.


No obstante, el caso más extravagante es el del cartón que encabeza esta entrada. Pertenece a la producción íntegramente española Los rebeldes de Arizona (José María Zabalza, 1969), rodada en serie con otros dos westerns de Procensa en Techniscope en unas pocas semanas del verano de 1969.


Sin embargo, para su estreno en Italia se sajonizan todos los nombres del equipo -Zabalza pasa a llamarse Harry Freeman- y se sustituyen las composiciones de regusto pop de Ana Satrova por una partitura inconfundiblemente spaghetti western de Gianni Marchetti. Más aun, todas estas operaciones deben correr a cargo de la Cinemec Produzione, de Roma, porque el nuevo combinado figura como una coproducción ítalo-española y como tal pasa los trámites censoriales en Italia con el título de Adios Cjamango! y obtiene el permiso de exhibición el 7 de septiembre de 1970 sin mayores contratiempos administrativos. En Reversalscope, por supuesto.

domingo, 26 de mayo de 2019

El IgluScope brasileño



Glauber Rocha escribió en su Revisión crítica del cine brasileño: "Si el cine bahiano no existiera, Roberto Pires lo habría inventado". Y así fue. Pires se lo inventó. Sin equipos, sin laboratorios, sin técnicos... Desde los once años andaba ensayando con una cámara de 16mm. Rueda con ella dos cortometrajes amateur: Sonho y Calcanhar de Aquiles. Con diecinueve años, tras asistir a un pase de The Robe (La túnica sagrada, Henry Koster 1953), se cuela en la cabina del cine donde se proyecta, estudia la óptica del proyector, se hace con unos fotogramas de la copia y diseña sus propios objetivos anamórficos para rodar su primer largometraje, Redenção (Roberto Pires, 1959). La proeza le lleva tres años de lecturas del Readers’ Digest y manuales de óptica, ensayos y proyecciones en la Asociación de Empleados del Comercio de Bahía a fin de conseguir fondos de los plantadores de cacao y café para llevar adelante el proyecto.


Como la productora que ha creado con Oscar Santana se llamaba Iglu Filmes, bautizan la óptica con el nombre de IgluScope. Se trata de “un cilindro de 16 centímetros de diámetro equipado con un par de lentes. Acoplado a una cámara tradicional, permitía captar imágenes con unas dimensiones semejantes a las obtenidas mediante el CinemaScope”. [Eron Rezende: "Cenas de uma aventura”, 2011.]


Redenção  se estrena el 6 de marzo de 1959 en el cine Guarany de Bahía. Se forman grandes colas de espectadores ansiosos de ver su ciudad en la pantalla, los ediles se ponen medallas, cuanto cineclubista hay en la ciudad está allí... Pero no Roberto Pires. Cuando le preguntan por la causa de su ausencia contesta que ya tenía la película muy vista y que esa misma noche se estrenaba una que le apetecía mucho ver. Una serie B estadounidense, probablemente, que fueron el germen de su pasión por el medio.

Con las colas de Redenção rueda Glauber Rocha su primer cortometraje, Pátio (1959).

domingo, 12 de mayo de 2019

CanariaScope


Una de las más sonadas aventuras de Rafael Azcona y Marco Ferreri antes de conseguir poner en pie la producción de El pisito (Marco Ferreri e Isidoro Martínez Ferry, 1958) tuvo como protagonista a un emprendedor italiano decidido a montar unos estudios cinematográficos en Tenerife. Se llamaba Massimo Giuseppe Alviani y había conseguido producir un primer título de escasísima fortuna fuera de la isla en que se rodó: El reflejo del alma (Máximo G. Alviani, 1957).

Azcona y Ferreri viajaron a Canarias a mediados de 1957 para escribir y realizar un documental de largo metraje en color y formato anamórfico sobre las islas. No debemos olvidar que, según todos los testimonios, el milanés habría llegado a España como representante de la óptica Totalscope. La prensa de la época informa sobre el proyecto:
Pretenden filmar un documental de largometraje en colores y Cinemascope. No se trata de un documental más. Su más ardiente y deseo consiste en recoger una visión viva y actual de las Islas Canarias. Visión que no se limita a plasmar algunos rasgos de discutible exotismo. Huirán de viejos tópicos y exagerados “slogan”. La visión ha de ser total y profunda. [...]
–Queremos presentar el Archipiélago como realmente es. Sin afeites de los que no precisa. Será un documental detallista y en el mismo, tendrá gran importancia el elemento humano. En resumen, pretendemos recoger la esencia íntima de las Islas. [Domingo Acosta Pérez: "Hacia un documental en colores de largometraje", en Diario de Avisos, 31 de mayo de 1957, citado por Enrique Ramírez Guedes (ed.): Rodajes en Canarias (1951-1970). Santa Cruz de Tenerife, Filmoteca Canaria, 2012.]
A este proyecto documental innominado se une otro de ficción titulado alternativamente Vacaciones en Canarias y Escala en Tenerife que debería de constituir la segunda producción de la compañía General Cinematográfica Las Canarias, denominación que comparten productora y estudios cinematográficos. A lo largo del año, Alviani va dejando caer en la prensa diversas configuraciones estelares –Renato Baldini, Fausto Tozzi, Virgilio Teixeira, Paco Rabal...– que deberían configurar el pasaje y tripulación de un barco que realiza una escala forzosa en el archipiélago después de sufrir una avería en mitad del Atlántico. El elenco femenino estaría encabezado por las poco fogueadas Vida Bendix y otra actriz "suramericana", que probablemente fuera la salvadoreña Malila Sandoval.

Se trata de una nueva película en color y pantalla ancha sobre cuyo procedimiento revela Alviani a la prensa:
–¿En blanco y negro?
–No. En colores y CinemaScope, al que cambiaremos el nombre, por cuestión de patentes, por CanariaScope. [Citado por Enrique Ramírez Guedes (ed.): Rodajes en Canarias (1951-1970). Santa Cruz de Tenerife, Filmoteca Canaria, 2012.]
La pésima calificación oficial de El reflejo del alma y la incapacidad de Alviani para terminar de construir los estudios tinerfeños significó el fin de General Cinematográfica Las Canarias y, en consecuencia, la apócrifa marca CanariaScope nunca llegó a la pantalla.

domingo, 11 de noviembre de 2018

Cinemascópio lusitano

Durante la década de los cincuenta el cine portugués sufre una profunda crisis. Tanto es así que el año 1955 fue bautizado como el "año cero", porque no se produjo ningún largometraje de ficción. La revolución de la pantalla ancha en 1954 pilló a los cineastas lusos en paños menores y no es hasta 1958 cuando los espectadores pudieron valorar las primeras producciones anamórficas nacionales de largo metraje. Aún así, existe una opacidad sobre los procedimientos empleados que no he logrado desentrañar del todo. No obstante, he aquí una primera aproximación al asunto.

En 1956, Lisboa Filme produce para el Secretariado Nacional da Informação Lisboa de ontem e de hoje (Augusto Fraga, 1956), un documental sobre la capital fotografiado con lentes TotalVision por Aquilino Mendes. Es la primera referencia que uno ha localizado de la utilización de objetivos anamórficos en una producción lusa. Un año después vemos la marca Magnascope en otro reportaje oficial: O viagem presidencial ao Brasil (António Lopes Ribeiro, 1957).

O homem do dia (Henrique Campos, 1958) es una producción canoro-deportiva del Bloco Internacional - Filmes Alberto Ribeiro, muy promocionada en su día y con un estreno por todo lo alto en las salas lisboetas Éden-Teatro y Roma, el 21 de febrero de 1958. La publicidad presenta la cinta como la primera película portuguesa en cinemascope, con esa laxitud que asimila la marca registrada por 20th Century Fox a la pantalla ancha. Pero si atendemos a los títulos de crédito nos encontramos con una película en Magnascope. Además, las copias accesibles están en formato académico y no en el 2,35:1 que acreditan algunas bases de datos.


El Magnascope fue un sistema desarrollado por Lorenzo Del Riccio para Paramount Pictures a mediados de los años veinte que permitía agrandar la superficie de proyección en salas convenientemente acondicionadas. No se trataba por tanto de un procedimiento anamórfico, sino de un sistema espectacular que solía emplearse en las escenas climácicas de algunas cintas, como Old Ironsides (James Cruze, 1926). Varias cintas recibieron tratamiento Magnascope a lo largo de los años en salas selectas: All Quiet on the Western Front (Sin novedad en el frente, Lewis Milestone, 1930) , 42nd Street (La calle 42, Lloyd Bacon, 1933) y The Charge of the Light Brigade (La carga de la Brigada Ligera, Michael Curtiz, 1936). Las copias eran las mismas y las cabinas de proyección no necesitaban grandes modificaciones, salvo las lentes y una lámpara más potente para que la proyección no perdiera nitidez cuando se ampliase la superficie de pantalla. En cines grandes ésta podía alcanzar cuatro veces el tamaño de la superficie [véase John Belton: Widescreen Cinema. Cambridge (Mass.), Harvard University Press, 1992. págs. 36-38.]


Una de las últimas películas presentadas en Magnascope fue la producción de Selznick Portrait of Jennie (Jennie, William Dieterle, 1948). Si fue éste el sistema empleado en Portugal una década más tarde o se trata simplemente de una marca apócrifa resulta imposible saberlo. El hecho de que O homem do dia comience como una retransmisión deportiva de cuño televisivo y que la pantalla se amplíe ligeramente para coger los títulos de crédito invita a pensar que se trataba, en efecto, del viejo "gimmick" con el que se quería dar gato en pantalla ancha por liebre anamórfica a un público cada vez más acostumbrado al formato televisivo. En cualquier caso, la fotografía en blanco y negro resta muchos enteros a la espectacularidad de las carreras ciclistas y los números musicales que debieran ser su punto fuerte en este apartado.

Rapsódia Portuguesa (João Mendes, 1958) es un documental de largo metraje en el que se pretendía ofrecer al mundo una imagen “digna” de las costumbres y el folklore nacional, que obtiene el premio a la mejor película del Serviço Nacional de Informações, organismo heredero de la oficina de propaganda del Estado Novo. La cinta -calificada por unos como antropológica y por otros como turística- se presenta en el Festival de Cannes en 1959 en Eastmancolor y con lentes francesas Totalvision. El director de fotografía es Mário Moreira, que vuelve a utilizarlas en la segunda adaptación de la novela de Eça de Queiroz O primo Basílio (António Lopes Ribeiro, 1959).


Hasta este momento todos los directores que han tenido acceso a las lentes anamórficas son afines a los organismos oficiales. En cambio, Manuel Guimarães, que había destacado por su filciacion neorrealista en Saltimbancos (1952) y Vidas sem rumo (1956), se lanza por la vía más acomodaticia con la adaptación de la opereta A costureirinha da Sé (1959). Estrenada en Oporto, ciudad en que había tenido lugar el rodaje, el 11 de febrero de 1959, reclama para sí el honor de ser "la primera película portuguesa en color y scope".
Manuel Guimarães, divorciado de su pasado militante, intentaba conquistar las plateas, en un intento por aprovechar rostros que la televisión (una novedad en 1957) había popularizado. Cualquiera de estas películas copiaba de la televisión las fórmulas publicitarias como método de autopublicitarse. [João Bénard da Costa: Historias do cinema. Lisboa, INCM, 1991. pág. 110.]
El enfoque crítico contemporáneo de Leonor Areal aporta otra perspectiva a lo que entonces se consideró una renuncia de Guimarães, si no una traición al rigor estético e ideológico que había mantenido hasta entonces:
La opción del formato -en color y scope- le permite sacar partido de esas dos nuevas dimensiones para construir una imagen de la ciudad [Oporto] y sus contrastes geográficos, no sólo paisajísticos y arquitectónicos, sino también sociales. Como si, al duplicar el tamaño de la pantalla, cupiese en ella más gente: y las modistillas de Sé, a fin de cuentas, son una docena de muchachas, todas con faldas anchas y estupendo color, cuyos anhelos -el amor, el matrimonio- se multiplican aquí a escala de la pantalla. Y porque entre el barrio de Sé, donde viven con sus familias, y el barrio moderno donde trabajan como costureras, se abren perspectivas de vida en contraste. [Leonor Areal: Ficções do real no cinema português: Um país imaginado I. Antes de 1974. Lisboa, Ediçoes 70, 2001. pág. 151.]

Queiroga, que ha sido el responsable de la fotografía de A costureirinha da Sé, dirige As Pupilas do Senhor Reitor (Perdigão Queiroga, 1961). La cinta se estrena el 14 de enero de 1961 en las salas Éden-Teatro y Roma de Lisboa. El póster, que es lo único que he encontrado de ella, anuncia que la tercera versión cinematográfica de la novela de Júlio Dinis se presenta “ahora en color y Anascope”.


El comentario de Matos-Cruz...
En cuanto a las potencialidades de color y pantalla ancha (Anascope) e incidiendo en las vistosas indumentarias y la seducción del folklore, se hace revivir el ambiente y los personajes creados en 1863: los amores de Margarida y Clara, la distinta moral de Pedro y Daniel, la bonomia de Joâo Semana, en fin, los [...] rituales y el entrono paisajístico del Miño... [José de Matos-Cruz: O cais do olhar. Lisboa, 1999. pág. 115.]
... nos permite hacernos una idea de lo que aporta la nueva versión, pero en nada nos aclara cuál pudiera ser el origen de tan arcano procedimiento anamórfico. Aunque su nombre sea un acrónimo evidente de anamórfico y scope, no figura en ninguno de los catálogos de sistemas de pantalla ancha.

Tiene que llegar A ribeira da saudade (João Mendes, 1961) para que encontremos en un cartel las lentes de Totalscope, aunque éstas no figuren en los títulos de crédito.


El juicio crítico de Jorge Leitão Ramos sobre la película salva únicamente los paisajes madeirenses y la fotografía de João Moreira:
Rodada en Madeira, es la isla y la fuerza de sus paisajes la gran protagonista de la cinta, aunque aquejada de un folklorismo y un tipismo que en los años 60 resultan ya obsoletos. Véanse, si no, las casas y las acciones de los personajes, en absoluto coherentes con la realidad de la población rural de Madeira en ese momento. A pesar de contar con un puñado de actores de renombre y con la presencia de los jóvenes João Lourenço y Teresa Mota, Ribeira da saudade es una película difícil de seguir por su inconsistencia y su falsedad. Se salva la fotografía (en color y scope) de João Moreira. [Jorge Leitão Ramos: Dicionário do Cinema Português (1895-1961). Alfragide, Caminho, 2011.]
El estreno de Dom Roberto (José Ernesto de Sousa, 1962) el año siguiente constituye el acta de nacimiento del Novo Cinema y una renuncia explícita a los postulados de espectacularidad y excelencia técnica. Desde esta premisa, Guimarães retomará la pantalla ancha, aunque en blanco y negro, en O crime de Aldeia Velha (Manuel Guimarães, 1964) para retratar la pervivencia del paganismo en las comunidades rurales y su solapamiento con la tradición católica, lo que desemboca en una suerte de histeria religioso-sexual.


Ni en el cartel ni en los títulos de crédito figura el procedimiento anamórfico utilizado.

Retomamos el comentario de Leitão Ramos sobre O homem do dia porque quiere ser un resumen de lo que supuso la pantalla ancha para el cinema lusitano:
A finales de la década de los 50, el cine portugués había llegado al punto más bajo de su historia. Se buscaron entonces estrategias comerciales para resucitarlo, pero ninguna parecía capaz de lograrlo. Una de ellas fue el uso de figuras conocidas por el público en actividades extracinematográficas, el otro la introducción de técnicas novedosas que proporcionaran al cine mayor poder de atracción que la televisión que, desde 1957, había comenzado a extenderse por todo el país. O homem do dia es el prototipo de la combinación de estos factores con el uso de la estrella del ciclismo Alves Barbosa y la introducción del formato anamórfico, que, por otra parte, no tendría un gran futuro en el cine portugués. [Jorge Leitão Ramos: Dicionário do Cinema Português (1895-1961). Alfragide, Caminho, 2011.]